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  • El arte como mecanismo de felicidad

    Un hombre apasionado por su trabajo, quien rige cada proyecto con la filosofía de entregar algo tan bueno como le gustaría que se lo entregasen a él. Así es Mike Lukowiecky, un inversor y desarrollador inmobiliario que busca impregnar arte como plusvalía dentro de cada creación. Después de todo, como él señala “el arte es para vivir, puesto que modifica la forma de ver la vida. Es un valor agregado, un significado y sobretodo, una magna experiencia capaz de cambiar la rutina”.

    De la mano de Janine Schneider -su esposa y arquitecta detrás de One- apuesta por reestructurar la concepción de los proyectos habitacionales en el país, guiado al desarrollo de una visión en la que caminar sea factible y seguro. Para él los indicadores de calidad de vida colocan hoy en segundo plano al automóvil o la casa, y priman la concepción de “tiempo libre” para estar con familia y amigos. Es por ello que este amante del arte apunta a la necesidad de renovar la ciudad en lugar de expandirla. “Cuando se hizo la ruta 27 muchas personas empezaron a decir que ahora tendríamos que irnos a vivir a Grecia o Naranjo, cuando en realidad lo que deberíamos hacer es apuntar a un verdadero uso de esto. ¿Cómo es posible que personas que tienen un gran lugar para vivir deban utilizar el automóvil hasta para ir al supermercado?” comenta.

    Además de vincular la felicidad con los momentos disponibles, Lukowiecky señala que esta se encuentra en los detalles artísticos que se integran como una parte funcional en la forma de vida, destacando que las personas tienen que elegir para habitar espacios que les provoquen una sonrisa desde que se dirigen a ellos. En esta línea se encuentran los proyectos que él ha desarrollado, los cuales están orientados a las experiencias placenteras que pueden ser logradas solo con la inclusión del arte, como un valor agregado.

     

    El proceso no ha sido simple, puesto que es requerido tomar riesgos para cambiar la concepción social, desafiar los límites y superar las expectativas. Como él comenta, los anticuerpos que aparecen en el camino son múltiples y en su caso tienen forma de personas que no comprenden la importancia en los detalles, sin embargo y fiel a su creencia, mantiene sólida su convicción de generar un cambio positivo, haciendo que a partir de sus proyectos la población empiece a exigir la incorporación del arte y los valores agregados en su rutina.

     

    Texto por Juan Rojas Alpízar / Fotografías por Juan Caliva