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    De París a Hamburgo, y los recuerdos de Chanel

    En el mundo de la moda, la temporada festiva da inicio cada año, con uno de los hitos más importantes: el desfile Métiers d’Art de Chanel. Y es que esta presentación de la Maison que tuvo lugar por primera vez en el 2002 ya es toda una tradición, la cual es sinónimo de mejor espectáculo, fusión del carácter moderno con elementos del trabajo artesanal que caracteriza a la firma.

    Estas colecciones únicas, programadas al margen de las pasarelas oficiales, buscan homenajear la maestría de los socios artesanos de Chanel, once talleres de costura que la firma ha adquirido con el fin de mantener viva la confección tradicional en la industria y entre los que se incluyen: las joyas y botones exclusivos de Desrues; los especialistas en plumas y flores de Lemarié y Guillet; los tocados de Maison Michel; el trabajo de orfebrería de Goossens; los guantes de Causse; los plisados expertos de Lognon; el cachemir de los excelsos tejedores de Barrie; y los delicados bordados de Lesage y Montex.

    Al poco de concebir la idea, Karl Lagerfeld pensó en aprovechar la colección para revisitar los códigos clásicos de Chanel y reinterpretarlos en torno a las localizaciones elegidas. Tal enfoque ha seducido a las masas de la moda desde Shanghái hasta Salzburgo, pasando por Escocia, Dallas o Roma. La colección siempre se realiza “de modo artesanal”, según explica Lagerfeld, “en el mayor sentido de la palabra, porque en ‘artesanal’ está la palabra ‘arte’. El arte del saber hacer; un arte aplicado. Y eso es en verdad maravilloso. Creo que la esencia de la colección se ve reflejada en esa exquisitez que hay que contemplar de cerca, casi tocarla, para entender cómo está hecha y apreciar del todo la belleza del trabajo”.

    No es de extrañar que para esta edición, la casa francesa haya elegido  la sala filarmónica de Elbphilharmonie (Hamburgo, Alemania). Un espacio que atrajo a Lagerfeld por su emblemática arquitectura, misma que lo hizo retornar a su ciudad natal. Y es que al igual que la sala filarmónica de Elbphilharmonie,  la colección retomó la estética industrial del puerto de Hamburgo para crear algo enteramente nuevo.

    La pasarela usó los distintos niveles de la sala de conciertos, creando aún más drama con una orquesta en vivo en su centro. Y sobre ella desfilaron piezas guiño a los 60, después de todo fueron los uniformes históricos de las tripulaciones que desembarcaron en el puerto de Hamburgo, el punto de partida para esta presentación, caracterizada por mezclar capas de líneas limpias con una propuesta que no hace distinción de la estética femenina y la masculina.

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