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  • Explorando el mundo drag en Costa Rica

    En el mundo artístico existen diferentes tipos de profesiones y vidas, unas más reconocidas que otras, pero todas buscan el mismo objetivo, entretener al público mediante su arte. Con el transcurso de los últimos años, la cultura Drag ha obtenido mucha influencia en el mundo entero y nuestro país no se queda atrás. En esta ocasión entrevistamos a dos artistas que han logrado posicionarse en la escena del arte costarricense.

    Detrás de cada nombre artístico que posee cada drag, existe una persona con una vida similar a la nuestra.

    Marta Drag y K-Kills: una pareja en drag

    Yull, quién es la persona que le da vida a Marta Drag, posee 26 años y tiene dos hermanos. Su pasión por el arte hizo que el baile se convirtiera en su estilo de vida. Es bailarín profesional graduado de la Universidad Nacional de Costa Rica y además de poseer su trabajo como drag, también labora para la compañía de baile de dicha universidad.

    Por otra parte, K-Kills, es interpretada por Fabián, es un joven de 23 años quien al igual que su pareja, es amante del arte y el baile; en especial en la danza urbana, la que practica desde hace más de 10 años. Posee una familia con 3 hermanos y es el productor artístico del bar “Venue”.

    Esta pareja de artistas vive en Santo Domingo de Heredia y el amor por la libre expresión, en especial por la danza los une desde que se conocieron. Ambos están por cumplir 3 años de ser drags y aunque no ha sido un camino fácil, disfrutan de realizar lo que tanto aman.

    Forma de expresión artística

    Ser drag es amar el arte y expresarlo de manera distinta a lo que las personas ven. Según los artistas, un dragqueen consiste en tomar los estereotipos y rasgos femeninos y llevarlos a un nivel más exagerado.

    Para ser dragqueen, es necesario crear un personaje a partir de las características de una mujer, así como la estética que se le quiera dar depende del estilo personal de cada persona. Existen diferentes estilos de dragqueens, desde las que hacen comedia llamadas “comedy queens” o las apasionadas por los concursos de belleza “Peagent queens”; pero todas buscan entretener a su público mediante shows.

    “Salimos de lo que nunca pudimos ser”

    Mientras que Fabián incorpora en K-Kills sus ocurrencias más profundas e inspiraciones de sus iconos favoritos como “Lady Gaga”, Yull le da vida a Marta Drag como su alter ego, al ser mucho más extrovertida.

    Ambos artistas reflejan en sus Drags lo que siempre quisieron ser, pero nunca pudieron hacer. Esta inspiración los ha llevado a tener una gran aceptación dentro de sus seguidores, es por ello que, K-Kills desea formar una escuela en donde todas las personas que deseen hacerlo tengan la oportunidad.

    El gran elemento diferenciador de esta pareja en Drag es la ruptura de estereotipos y la ruptura de etiquetas de género en sus personajes, que se ve reflejado en las vestimentas y el maquillaje artístico que ambas realizan, como por ejemplo: Marta Drag con sus pronunciadas barbas o K-Kills con su vestuario andrógino.

    “Las críticas son destructivas y crueles”

    Ser drag no es una cuestión sencilla y aunque muchas personas piensan que lo pueden hacer, no saben el esfuerzo y los sacrificios que se tiene que realizar.

    Las críticas de las personas es algo muy difícil cuando la persona entrega todo por su arte. Según Fabián, una de las situaciones más difíciles de ser drag es soportar las críticas destructivas y crueles. Derivado de esto, Yull nos cuenta que mantenerse en la posición que se tiene en el ambiente es muy difícil, pues destaca: “el reto está en mantener el gusto de las personas por su show con la innovación que ofrecen”.

    Para ambos artistas, otro factor que dificulta a la hora de ser Drag es el económico, debido a las exigencias en el vestuario y en la producción de cada personaje. Pues para nadie es un secreto que la escena artística en nuestro país no tiene el apoyo suficiente para surgir y más cuando se trata de una rama de este, en la cual los prejuicios por la sociedad están presentes casi todo el tiempo.

    “No somos borrachas, drogadictas, promiscuas y tampoco tenemos VIH

    Las etiquetas sociales siempre son muy complejas y más cuando se es artista de este tipo.

    En el mundo del drag, algo muy difícil con lo que hay que lidiar es con el contacto muy cercano a las drogas, el alcohol y el libertinaje, lo que también ronda la influencia de las amistades. Ambas aseguran que cuando se hace este trabajo de manera profesional hay que aferrarse a sus principios personales.

    Yull cuenta que las etiquetas son difíciles de soportar; decir que son travestis, son borrachas, drogadictas, promiscuas, que son un asco y hasta que poseen VIH son palabras muy fuertes con las que tienen que lidiar día tras día.

    Hay que estar conscientes de la realidad

    Cuando nuestro trabajo es primordial en la vida, sentimos que nos ahogamos y que este nos consume, pero cuando el trabajo es ser una dragqueen este problema se eleva. Yull revela que: “cuando se hace drag, los personajes se tragan a las personas y eso es algo muy delicado porque se puede perder la verdadera persona que está adentro y se llegan a tener problemas psicológicos”

    Según la pareja, a uno nunca se le puede olvidar la persona que es, pues muchos de los que inician haciendo este trabajo descubren que lo que quieren ser es transexuales; es por esto por lo que se debe de tener muy claro lo que uno es y lo que quiere hacer como intérprete.

    Un dragqueen no es un travesti

    En Costa Rica la información es un poco diferente a la del resto del mundo, pues existen diferenciaciones en los distintos conceptos del ambiente. Muchas personas debido a la poca información existente, confunden palabras o profesiones, las cuales tienen diferencias pronunciadas; tal es el caso de ser un drag, el cual lo confunden con ser un Travesti.

    Según Yull, un travesti es la persona, principalmente hombre, que se disfraza de mujer, pero en Costa Rica muchas veces se piensa que también el travesti es el que trabaja en las calles, esto si se emplea la palabra travesti desde la perspectiva laboral. En cambio, el ser dragqueen no es solamente disfrazarse de mujer si no que lleva toda la caracterización femenina y la muestra de forma artística.

    La identidad sexual influye

    Cuando se realiza este tipo de trabajo, siempre se piensa que estas personas estrictamente tienen que ser homosexuales, pero no siempre es así, aunque la identidad sexual si juega un papel muy importante a la hora de hacer drag.

    Según Fabián, para ser drag no es necesario ser homosexual, ya que es más que todo una cuestión cultural. “En Costa Rica se tiene una cultura muy machista que nos hace pensar que todas las personas que lo realizan son homosexuales”, comenta Fabián; sim embargó reveló que en todos sus años de interpretar a K-Kills no ha conocido a una persona heterosexual que lo haga.

    Las decisiones que se toman con el corazón siempre son las correctas

    Aunque el camino no ha sido fácil y ser artista en este país es algo complejo, ambas envían un mensaje de fortaleza e inspiración a todas las personas: “los sueños se consiguen si se luchan por ellos, las decisiones que se toman en el camino pueden ser difíciles, pero si se hacen con el corazón siempre son las correctas”.

    Fotografías por Andrés Conejo y Josué Araya