Traffic | ¡Cita eterna!
36139
post-template-default,single,single-post,postid-36139,single-format-standard,ajax_fade,page_not_loaded,,qode-content-sidebar-responsive,qode-theme-ver-11.1,qode-theme-bridge,wpb-js-composer js-comp-ver-5.0.1,vc_responsive
  • ¡Cita eterna!

    Vanidad y sentimentalismo se fusionan en la joyería de Bvlgari que Richard Burton obsequiaba a Elizabeth Taylor, tal como se alabamos dentro del Destino Trendy de nuestra nueva edición. Y es que cuando Elizabeth Taylor y Richard Burton -una de las parejas más intensas y delirantes de Hollywood- discutían, solo había un lugar en el que encontraban paz: la mítica joyería de Bvlgari en la Via Condotti de Roma.

    De hecho, la actriz se convirtió en una de las mejores clientas y embajadoras de la firma predilecta de las celebridades de medio mundo. Si hay un punto en el que cine, aristrocracia y lujo confluyen bien puede ser una joya de la firma. El libro Bulgari: Treasures of Rome, de Vincent Meylan, recoge las anécdotas detrás de los diamantes, a modo de recorrido por la Ciudad Eterna y las divas y princesas que posaron para los paparazzi luciendo diseños que ya son parte de la historia de la alta joyería.

    Meylan buceó en los archivos de la casa y siguió la pista a una selecta clientela que coronó a los Bulgari como los joyeros que vendieron la dolce vita. Durante las décadas de los cincuenta y los sesenta, Roma y sus estudios de Cinecittà se convirtieron en el epicentro del cine y pasarela de estrellas internacionales. Como los excesivos Liz Taylor y Richard Burton. Se querían intensamente un día –“no hay vida sin ti”, decía él– y no se soportaban al siguiente. La joyería de Roma se convirtió en testigo directo de las turbulencias de su romance.

    “Enamoradísimos, tremendamente pendencieros y a menudo, achispados”. Así los recordaba hace unos años Paolo Bulgari, el nieto del histórico Sotirio Voulgaris, en una entrevista con el diario la Repubblica. “Llegaban como dos furias a la tienda y él, para hacer las paces, le regalaba una joya”, contaba. “Bulgari era la única palabra en italiano que ella conocía” decía Burton y bromeaba: “Yo presenté la cerveza a Liz y ella me presentó a Bulgari”. Las espectaculares imágenes de Taylor luciendo su legendario collar de esmeraldas y diamantes con pendientes a juego, recorren las páginas del libro y se mezclan con historias de lo más variopintos.

    Descubrí más de esta y otras memorias resplandecientes en nuestra nueva edición. Oda al lujo, la belleza y el talento latinoamericano.