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  • La búsqueda de Shangri- La

    Shangri-La es un lugar ficticio de la novela Horizontes Perdidos que James Hilton escribió en 1933. Es un valle místico y armonioso, en el extremo occidental de las Montañas Kunlun, es un término que describe cualquier paraíso terrenal, una utopía mítica del Himalaya. Es una tierra de felicidad permanente, aislada del mundo exterior.

    Es el símbolo de la búsqueda de paz y bienestar que hoy domina las agendas de muchos. Olvide las vacaciones en la playa, tomando cocteles y relajándose cerca de la piscina en algún hotel de moda. Cada vez más el tiempo libre de muchos incluyen retreats a monasterios benedictinos en Australia, un viaje a los templos budistas de Japón o una sesión de sonido terapia en los bosques de Tailandia, todo con un objetivo: bienestar.

    La palabra wellness se ha colado en nuestro lenguaje común, es una aspiración que detonó una industria de US$3,7 trillones en 2015, con un amplio ecosistema de compañías generando negocio de quienes buscan una mejor vida. Y es que no se trata solo de masajes y faciales, existe la medicina alternativa –que incluye el termalismo y la hidroterapia-, el turismo médico, el de nutrición saludable, belleza y anti aging, fitness, el dental y hasta el lifestyle wellness, que está relacionado a bienes raíces.

    Los tratamientos son interminables: lazo terapia, baños termales, centros de paz, yoga, détox, talleres de mindfulness, guías de meditación, manejo del estrés, guías anti depresión… y miles más.

    No solo son servicios que prometen un resultado físico, sino un despertar mental, emocional y espiritual, un nuevo estilo de vida. Aquí es donde la industria del wellness hace un cruce inusual con New Age o, en ciertas circunstancias, con antiguas formas de religión y una mezcla bienestar-negocio.

    Fotografía cortesía de ©Sensoria, Guanacaste

    Costa Rica, ¿El Shangri-La?

    Quizás el concepto es descrito mejor por Carla Pérez-Galicia, life and health coach, especialista en relaciones y salud “Implica coherencia, una persona que está en bienestar tiene coherencia con mente, cuerpo, emociones y espíritu, está viviendo en su verdad. Wellness es alinear tus cuerpos, tener coherencia entre lo que dices, piensas, haces, y cómo vives”.

    ¿Por qué está búsqueda? Hay quienes lo intentan todo, una pelea con sus genes por detener el paso del tiempo, sesiones agotadoras de hot yoga, envolturas de barro Ayurvédica en algún resort. Lo cierto es que seguimos en persecución por algo que no encontramos, ese sentido de bienestar.

    “Aunque pasamos mucho tiempo en el gimnasio, nos castigamos con dietas estrictas, tenemos estilos de vida poco saludables y muchos problemas de salud. Además, estamos con un nivel de estrés muy alto, con demandas sociales que nos dicen que tenemos que ser o actuar de cierta manera y eso genera una presión enorme en nuestra salud física y espiritual”, explica Laura Barrantes, presidenta de la Asociación de Turismo de Bienestar en Costa Rica.

    “El ser humano llegó a un nivel de toxicidad que no hay vuelta atrás, sin controlar el estrés, ya no es sostenible, es un estilo de vida donde no cuidas tu cuerpo y vida. Es un espejismo, nos está llevando a niveles de enfermedad muy altos y estamos desesperados por respuestas”, dice Carla Pérez-Galicia.

    Costa Rica podría estar en el centro de esta búsqueda, con una industria de turismo médico que aumentó un 33% el año pasado, para llegar a US$437 millones, el país empieza a convertirse en ese Shangri-La al que todos llegan por respuestas para el cuerpo y la mente.

    “Hay una semilla de cambio hacia el bienestar que se está dando en Costa Rica y existe una tendencia a aumentar este tipo de turismo”, explica Henry Villegas, presidente del Lifestyle Medicine Association en Costa Rica.

    Con sus bosques tropicales, sus volcanes inquietos y sus pájaros cantores, el país podría atraer a aquellos turistas que quieren alcanzar el concepto tan codiciado de “estar bien”.

    “Si logramos reorientar el turismo de bienestar, pero con conceptos reales, no solo pensando en spa y yoga, podemos convertirnos en un centro de wellness para el mundo”, dice Laura Barrantes.

    El mercado es enorme. Por ejemplo, ¿Qué tal llevarse una pequeña parte de los US$648 mil millones que representa el segmento de alimentación, nutrición y pérdida de peso en el mundo? También podríamos estar en la vanguardia y captar algo de los US$999 mil millones que significa el segmento de belleza y anti-aging. O quizás, un pequeño porcentaje de los US$199 mil millones de Medicinas Alternativas.

    La oferta ya existe, en Costa Rica se realizan más de 160 retreats al año, que incluyen servicios tan exclusivos como terapias de desintoxicación con lava, clases de cocina con chef mundialmente famosos, tratamientos de spa con herboristas y, por supuesto, yoga.

    “Esto, atado a nuestra oferta de salud, puede ser un éxito, en una industria que promueve estilos de vida saludables”, dice Laura Barrantes.

    Ahora, la tarea por hacer es trazar el camino. “Los hoteles deben transformar y aprender sobre los pilares de salud y bienestar, esa transformación es necesaria, necesitan generar alianzas con doctores que traten los problemas como obesidad y de vejez”, dice Henry Villegas.

    “Los complejos turísticos pueden tener programas y resorts. Y además tener programas de alimentación. Lo que se requiere es capacitación de chefs y cocineros”, dice Diana Stobo, chef de celebridades y fundadora de The Retreat en Atenas, uno de los centros de wellness más exclusivos del país.

    Si se generan esos enlaces, si la industria lo visualiza y hay políticas claras, Costa Rica podría atraer a ese turista que probablemente no puede hacer surf, pero aspira a aprender a comer bien.

    La idea es transformar el servicio, para atender no solo las necesidades de quienes quieren una buena sesión de spa, sino de aquellos plagados por enfermedades y estilos de vida poco saludables.

    Las dietas, los détox y los masajes prometen purgarnos de toxinas y limpiar la suciedad, pero eso no es suficiente, ya no solo buscamos salud, buscamos paz, ese es el ideal moderno y quizás en el centro del continente podremos lograrlo.

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    Photography: Juan Calivá

    Shangri-La is a fictional place of the Lost Horizon novel written by James Hilton in 1933. It is a mystic and harmonious valley on the western border of the Kunlun Mountains and a term that describes any earthly paradise, a mythical utopia in the Himalaya. It is a land of permanent happiness isolated from the outside world.

    It is a symbol for the peace and well-being pursuit that predominates in the plans of many today. Forget about beach vacations drinking cocktails and relaxing close to a pool on a fashionable hotel. Increasingly, the free time of many people include retreats in Benedictine monasteries in Australia, a trip to Buddhist temples in Japan or a session of sound therapy in the forests of Thailand. All of these with the same goal: well-being.

    The word wellness has slipped through our daily language. It is an aspiration that detonated an industry of US$3.7 trillion in 2015 with a wide ecosystem of companies generating businesses for the ones that look for a better lifestyle. It is not only about massages and facials; there is also alternative medicine- that includes thermals and hydrotherapy- medical tourism, healthy nutrition, beauty and antiaging, fitness, dental tourism, and even wellness lifestyle that is related to real state.

    Treatments are endless: rope therapy, thermal baths, peace centers, yoga, detox, mindfulness workshops, meditation guides, stress management, anti-depression guides… and a thousand more.

    They are not only services that promise a physical result, but also a mental, emotional and spiritual awakening; a new lifestyle. Here is where wellness industry unusually crosses with New Age, or in different circumstances, with old religion forms and a mix of well-being and business.

    Costa Rica, the Shangri-La?

    Carla Pérez-Galicia, life and health coach and relationships and health specialist best describes the concept: “It implies coherence. People that are in a well-being state have coherence in mind, body, emotions and spirit; they are living on their own truth. Wellness is to align your body, having coherence in what you say, think, do, and how you live”.

    Why this pursuit? Some people try everything. There is a fight with their genes to stop the course of time; exhausting sessions of hot yoga, Ayurvedic mud wrap in some resort. Truth is, that we keep in the persecution for something that we can´t find, that well-being sense.

    “Although we spend that much time in the gym, we punish ourselves with strict diets; we have unhealthy lifestyles and many health problems. Also, we have a high stress level with social demands that say how we have to be or behave that generates an enormous pressure in our physical and spiritual health”, explains Laura Barrantes, president of the Association Wellness Costa Rica.

    “The human being reached a toxicity level with no turning back point; without controlling stress and unsustainable. It is a lifestyle in which you no longer care about your body and life. It is an illusion that is taking us to very high disease levels and we are desperate for answers” says Carla Pérez-Galicia.

    Costa Rica could be in the center of this searching. With a medical tourism industry that increased in a 33% last year and reached US$437 million, the country started to become that Shangri-La to which everyone goes for answers to the mind and body.

    “There is a seed of change towards well-being in Costa Rica, and there is a tendency to increase this type of tourism” explains Henry Villegas, president of the Lifestyle Medicine Association in Costa Rica.

    With its tropical forests, active volcanoes and singing birds; the country could attract those tourists that want to reach the coveted concept of “being good”.

    “If we accomplish to redirect wellness tourism but with real concepts, not only thinking about spas and yoga; we could become a wellness center for the world” says Laura Barrantes.

    The market is huge. For example; what if we take a small part of the US$648 billion that represent the food, nutrition and weight loss segment in the world? We could also be ahead of the curve and get a part of the US$999 billion that correspond to the beauty and antiaging segment. Or maybe, we could obtain a small percentage of the US$199 billion of Alternative Medicine.

    The offer exists in Costa Rica already. More than 160 treats are held per year and they include services as exclusive as lava detox therapies, cooking classes with world-famous chefs, spa treatments with herbalists, and, naturally, yoga.

    “This, joined to our health offer, can be a success in an industry that promotes healthy lifestyles”, says Laura Barrantes.

    Now, the task is to trace the way. “Hotels must transform and learn from health and wellness pillars. That transformation is necessary; they need to generate alliances with doctors that treat issues like old age and obesity problems”, says Henry Villegas.

    “Holiday resorts can have programs and many options; in addition to nutrition plans. But what is needed is training for chefs and cooks”, says Diana Stobo, celebrity chef and founder of The Retreat in Atenas, one of most exclusive wellness centers in the country.

    If those links are generated and the industry visualizes it with clear policies, Costa Rica could attract a tourist that probably can’t surf, but aspires to eat well.

    The idea is to transform the service to attend not only the needs of those who love a good spa session, but also the ones with diseases and unhealthy lifestyles.

    Diets, detoxes, and massages promise to purge us from toxins and impurities, but that is not enough. Now; we look not only for health, but also for peace. That is the modern ideal and maybe while being in the center of the continent, we can accomplish it.