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  • La moda sostenible sí existe

    Lo natural, lo que no ha sido manchado, lo que no tiene pecado, eso representan los nuevos textiles que buscan dar más conciencia a tu guardarropa.

    “La moda es muy importante. Mejora la vida y, como todo lo que te brinda placer, vale la pena hacerlo bien”, filosofó en una ocasión Vivienne Westwood. Tiene razón, ¿no? Todos conocemos las capacidades transformadoras de un abrigo de corte impecable o de un pequeño vestido negro. Es casi quimérico, hace de cualquier calle tu pasarela, cada toque de tu piel con la tela es una declaratoria de tu lado espiritual, de tu personalidad. Esa conexión, como dice Vivienne, hay que hacerla bien.

    Aunque la industria de la moda se encuentra con la inevitabilidad de que sus recursos textiles son cada vez más escasos, las fibras naturales como el algodón y las fibras a base de petróleo como acrílico, poliéster, nylon y spandex siguen siendo muy demandadas a pesar de su impacto en el ambiente.

    Sí, ese pantalón que compraste en un impulso o una emergencia puede verse genial, pero no su huella en el planeta no lo es tanto. La industria textil es la segunda más contaminante del planeta después de la petrolera. Para producir esos pantalones se requieren alrededor de 10.000 litros de agua, una cantidad mayor a lo que bebería un ser humano en 10 años.

    Cortesía de Fashion Revolution.

    Además, la industria produce el 20% de las aguas residuales y el 10% de las emisiones de carbono en el mundo, mucho más que todos los vuelos internacionales y los barcos de carga combinados, según la ONU.

    ¿La solución? Empezar por el principio, los textiles. Eso por eso que la búsqueda de nuevas fibras alternativas y sostenibles se ha convertido en una pequeña obsesión de quienes aman la moda, pero también al planeta.

    “Se trata de conectar hilos rotos entre quienes confeccionan la ropa y los compradores”, dice Angélica Salazar, coordinadora de Fashion Revolution en Colombia. Estos hilos estarán hechos de nuevos e innovadores materiales que rompen esquemas tradicionales, abogan por la atemporalidad y son la antítesis de la rapidez. El café, la piña, el loto, la ortiga y el cáñamo, son algunas de las alternativas.

    “Ya es hora para la industria textil de buscar opciones sostenibles y probar que la producción de textiles y prendas de vestir no tiene que contaminar el medio ambiente”, explica Angélica.

    Amarillo, el color más in

    La opción vegana al cuero es amarilla y con una corona en la cabeza, son las hojas de piña que Ananas Anam, con sede en Londres, ha utilizado para desarrollar un textil natural, conocido como Piñatex, similar al cuero.

    Carmen Hinojosa, fundadora de la compañía, explica que Piñatex es el resultado de años de trabajo y un nuevo tipo de tejido natural, que es cien por ciento vegano y sostenible. Es también un material fuerte, pero versátil, transpirable, suave y flexible, que puede ser fácilmente impreso, cosido y cortado.

    Cortesía de Piñatex.

    “El siguiente gran paso es popularizar el producto y seguir desarrollando y estabilizando su cadena de suministro para satisfacer la creciente demanda de su hoja de piña, de manera que no comprometa su misión y valores fundamentales de sostenibilidad ambiental”, sueña la emprendedora.

    Otra sorpresa en la lista de fibras naturales es el cáñamo, una planta de rápido crecimiento que consume muy poca agua y no requiere herbicidas, pesticidas, fertilizantes sintéticos o semillas transgénicas. Es tan flexible que suena imposible creer que no se haya convertido en el estándar en el procesamiento de textiles.

    Cortesía de Piñatex.

    Granos de estilo

    Esa deliciosa taza de café que quizás acabás de degustar para arrancar tu mañana, puede estar presente también en tu guardarropa. La textil taiwanesa de Singtex combina el polvo de café procesado post-patentado con polímeros para transformarlos en hilo. Según los voceros de la compañía, “los granos de café usados para crear el hilo son tomados y reciclados de algunos de los vendedores de café más grandes del mundo, como Starbucks”.

    El banano, otros de nuestros productos célebres, puede mutar en una fibra similar al bambú natural, pero su capacidad de giro, finura y resistencia a la tracción son mejores y las hacen ideales para tejidos con diversos pesos y gruesos.

    Cortesía de Singtex.

    Estos son algunos ejemplos de fibras naturales que podrían reemplazar aquellas más tradicionales, ahora el desafío es expandir este material a nivel global y lograr que más marcas lo incorporen en sus colecciones.

    “Todavía falta encontrar la manera de comercializar estos productos de manera viable y adecuada para la producción masiva. Las fibras de cáñamo, café y ortigas son las que tienen mayor potencial para el mercado masivo, mientras que las telas hechas de loto y piña parecen interesarle más al mercado de lujo”, dice la vocera de Fashion Revolution en Colombia. Y vos, ¿estás preparado para incluirlas en tu armario?

     

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     Natural, unstained, sinless: these new fabrics bring a deeper environmental conscience to your wardrobe.

    “Fashion is very important. It betters one’s life, and as everything else that brings one’s pleasure, it must be done right”, mused Vivienne Westwood once. She is right, isn’t she? We are all aware of the transformative qualities of a precisely cut coat or a exquisite small black dress. It’s a chimerical experience: any street can turn into your catwalk, every stroke of fabric against your skin can exalt your spirit and personality. This connection, as Vivienne Westwood says, must be done right.

    The fashion industry is inevitably faced with the fact that its textile resources and more and more scarce. Even so, natural fibers such as cotton, as well as those coming from petroleum (such as acrylic, polyester, nylon and spandex), are all in high demand despite the strain they put on the environment. Those pants you bought in the middle of a emergency or out of impulse may look great, but their carbon footprint isn’t so. The textile industry is the second biggest contaminant of the planet – right after the petroleum industry. To make your new pair of pants, 10000 liters of water had to be used… an amount larger than what a human being drinks in ten years!

    The industry also produces 20% of the planet’s residue waters and 10% of its carbon emissions – a lot more than all of the international flights and cargo ships combined, according to the UN.

    How to solve it? Start at the beginning: textiles. The search for alternative sustainable fabrics has become a true obsession of fashion lovers who also happen to love the planet they live in.

    “It’s about connecting the loose threads between those who make clothes and those who buy them,” says Angélica Salazar, coordinator for Fashion Revolution in Colombia. These threads will be made of new and innovative material that will break traditional schemes and advocate for timelessness. They are the antithesis of fast fashion. Coffee, pineapple, lotus, nettle and hemp are some of the proposed alternatives.

    “It is time for the textile industry to start looking for sustainable options and to prove that textile and clothes production shouldn’t pollute the environment,” explains Angélica.

    Yellow, the most in of colors

    The vegan option to leather is yellow and has a crown: pineapple leaves. London based Ananas Anam has been using this fruit to develop a natural textile that resembles leather and is known as Piñatex.

    Carmen Hinojosa, the company’s founder, remarks that Piñatex comes after many years of work that have resulted in a new type of natural thread, one hundred percent vegan and sustainable. It’s also a very strong but versatile material, breathable, soft and flexible, which can be printed on, sewn and cut.

    “The next step is making the product popular and continue developing and stabilizing its chain of supply in order to meet the growing demand of pineapple leaves, so that it doesn’t compromise the textile’s mission and fundamental values of environmental sustainability,” says the entrepreneur.

    Another surprising addition to the list of natural fibers is hemp, a plant that grows quickly and consumes very little water, needs no herbicides, pesticides or synthetic fertilizers or transgenic seeds. It’s so flexible that its almost impossible to believe it’s not a standard material in textile making.

    Stylish Beans

    That delicious cup of coffee you should had to start your morning may also turn up in your wardrobe. The taiwanese textile company Singtex combines processed and post-patented coffee powder with polymer, and turns coffee into thread. According to the company’s spokesperson: “Coffee beans are recycled from some of the biggest global coffee vendors, such as Starbucks.”

    Banana, another one of our own star products, can turn into a fiber similar to natural bamboo, but its flexibility, finesse, and resistance to traction surpasses bamboo’s; they make it ideal for tissues of varied weight and width.

    These are just some examples of natural fibers that may one day replace the more traditional one’s… but the real challenge is to expand the materials globally and achieve their usage by more brands in their collections.

    “We still need to find the way to commercialize these products and make them viable for mass production. Hemp, coffee and nettle fibers have the biggest potential for mass production, while those made of lotus and pineapple are the most appealing to the luxury market,” says the spokesperson of Fashion Revolution in Colombia. So, are you ready to have them in your closet?